Arranca un nuevo año y aunque uno no deja nunca de jugar al golf, también de alguna manera empieza una temporada nueva.
Del mismo modo que es época de hacer firmes propósitos de cambio personal, el golf no va a ser una excepción y también tendremos que hacerlos ¿no? Quién no se ha planteado ya este año: “tengo que bajar hándicap que me estoy emboscando, voy a dar unas clases que falta me hacen para mejorar ese swing, a ver si voy a tirar bolas entre semana y practicar y alguna que otra más”. Bueno lo que se llaman buenos propósitos; ya veremos si se quedan en agua de borrajas.
También en breve empezarán los torneos, allá por el mes de abril más o menos, confiemos en que se produzcan ciertos cambios y que obtengan algo más de tirón, pues últimamente considero que han tenido escaso interés.
La época no es buena para los torneos, eso es cierto y la crisis es la crisis, pero a veces es mejor no organizarlos si no hay motivos ni medios para ello. No son nada atrayentes y a las pruebas de participación me remito, incluso alguno se ha llegado a suspender. Ha habido torneos en que por la cuota de inscripción, a veces no te han dado nada; en algunos el bocata a la mitad, en otros una caja de bolas (por cierto, que están de moda las que llevan solo dos) y en algunos, un exiguo sorteo. No es una mera crítica, porque la irrefutable realidad es que la participación se resiente y es cada vez menor. Sin embargo, es de justicia destacar aquellos que sí han tenido mayor número de jugadores: el Antolín (que ha vuelto a jugarse de nuevo); el memorial Carmen Mínguez (en el que todos hemos querido jugar, por su recuerdo y por el “Tigre”); el tradicional y multitudinario del Guaty (con jamón y rebujito incluido); y la Liga Reale que no me olvido de ella, que han despertado mucho interés. Desconociendo los motivos, es más que significativa la ausencia en el calendario de los circuitos nacionales que tanto interés despertaban… ¡quién no recuerda por ejemplo el Gambito!
Habrá que ponerse a pensar en fórmulas alternativas a los torneos tradicionales. Se pueden organizar ligas de socios, torneos por equipos tipo Ryder, interclubs regionales, incluso con otras modalidades de juego (no solo stableford individual), de varios días de participación… en resumen con algo que nos haga retomar el interés de antaño, porque solo con bolas y bocata me temo que no es suficiente e incluso, en más de una ocasión, resulta desalentador.
Hemos de reconocer que últimamente se van realizando cambios. Ojalá unas nuevas alternativas consigan recuperar la ilusión pérdida en los torneos de un deporte que nos entusiasma y nos une.
jueves, 28 de enero de 2016
viernes, 20 de noviembre de 2015
¡VAMOS EQUIPO!
Ya hace tiempo comenté en un
artículo titulado “Jugar solo, no gracias”, que aunque el golf es un deporte individual
y se puede jugar en solitario, no hay nada mejor que hacerlo con amigos. Si a
esto le añadimos el poder jugar formando un equipo con ellos, la cosa cambia mucho
y se hace más ilusionante.
Recientemente se han celebrado dos
torneos en los que había que hacer “piña”. Uno de ellos con la inestimable
participación de un profesional, un PRO-AM, y posteriormente uno de dos días por
equipos.
Aunque el juego es menos
participativo que en individual, eso es cierto, también es mucho más estratégico
y para mi mucho más divertido. Si encima tus compañeros juegan mejor que tú, lo
que no es difícil en mi caso, y te sacan las castañas del fuego, la partida no
decae y se hace muy cómoda. El orgullo personal hace que uno se esfuerce en
aportar su granito de arena, y no del búnker precisamente, y sentirse útil al
equipo.
Si a lo estrictamente del juego le
añades un poquito de uniformidad, hace que uno se sienta mucho mas unido, le da
un toque especial. Parece una tontería pero no lo es.
Tanto es así que en la competición de
golf por excelencia, la Ryder Cup, el juego es por equipos, totalmente
uniformados, con distintas modalidades de juego; ocho encuentros foursomes, ocho encuentros fourball y doce partidos individuales, y sumando al final
los puntos de cada equipo. Creo que sin lugar a dudas es el torneo más
entretenido y que más engancha a los aficionados, y seguro que a ellos les hace
sentirse equipo de verdad.
De vez en cuando viene bien cambiar
el juego personal y disfrutar de esta alternativa, algo que deberíamos hacer más
a menudo.
Se deberían propiciar por parte de los
clubs más competiciones de esta modalidad, tipo Ryder, con grupos formados por los
socios que jugamos más habitualmente. ¿Casi todos pertenecemos a alguno no?. Sin
descartar tampoco los torneos interclubs, que en otras zonas son muy habituales.
Es una idea sin más.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
LAS BOLAS NO CRECEN EL CAMPO
En el entorno de los campos de golf,
además de poderse topar con algún tipo de animal, dicho sea sin acritud y en el
buen sentido, y con todo tipo de árboles, flores, arbustos y maleza, a veces de
repente uno se da de bruces con alguna bola de golf. No os asustéis, por si
alguno no lo sabe y esto es completamente fehaciente, no forman parte de dicha
naturaleza, es algo ajena a ella. Alguien involuntariamente o no las habrá
dejado allí.
Si por casualidad alguna vez al ir por
el campo buscando una bola perdida nos encontramos con otra que no es nuestra, ¡¡ojooooo!!
, no tocarla, dejadla en su lugar, porque aunque mirando a nuestro alrededor no
veamos a nadie, es seguro que tiene dueño y que vaya acordándose de su santa
madre por haberla perdido.
Digo esto porque uno está algo
cansado de “perder”, dicho de manera figurada, bolas en sitios en donde es raro
que no aparezcan, con el consiguiente mosqueo claro. Imagino la cara de asombro
de quienes las encuentren en esos mismos lugares, y la de alegría posterior.
Sé por propia experiencia que encontrarse
una bola es muy gratificante -no sé porque la verdad- y si esta es buena ya ni
te cuento -una ProV por ejemplo, que no
sé que tiene es la más valorada aunque tengamos más-. Es ciertamente inexplicable,
pero que gusto da, es como encontrar un tesoro perdido. Ahora, también es
cierto que da muchísima rabia perderla y si es nueva pufff, infinitamente peor,
perder una bola recién estrenada es algo que no se olvida así como así, se
tarda unos cuantos hoyos.
A ver, todos estamos expuestos a
perder bolas, y más si los “rough”
están tan imposibles como se dejan últimamente, pero que nos “guinden” la bola
así como así, sin comerlo ni beberlo, eso es algo que no hay derecho, es una atentado
a nuestra dignidad golfística, sentirse como un pardillo, se te queda una cara
de turista desplumado en la Puerta del Sol.
Así que
para otra vez que nos encontremos una, pensemos que las bolas no crecen en el
campo, que no están puestas allí para satisfacer nuestra codicia, que será de
otro infeliz como nosotros que la ha perdido y que la estará buscando; bueno y
si le vemos venir, seamos buenos compañeros -hoy por ti mañana por mí- señalémosle
donde se encuentra su bola, y no nos quedemos callados como un muerto esperando
que pase de largo y así obtener el ansiado botín.
miércoles, 27 de mayo de 2015
PARTIDO ESTELAR
En todos los torneos profesionales
el PARTIDO ESTELAR es aquel que reúne en el último día de competición a los dos
mejores jugadores; para entendernos, las estrellas a tenor de sus resultados.
Es, como es lógico, el último partido del último día de competición.
En el ámbito amateur, aunque muchos
se crean estrellas y haya muchos pseudo-partidos estelares, esto no existe.
Estoy seguro que todos tenemos uno en mente. Aunque sea por otros motivos que
los de juego, me parece que ese “partido
estelar” pudiera ser aquel en el que nos encontramos a gusto, en buena compañía
y que consigue que, aunque juegues rematadamente mal, disfrutes del día. Habitualmente
lo solemos disputar los fines de semana
con los amigos; porque en los torneos a veces nos toca jugar con algún…….. ,
mejor me callo y que cada uno ponga el calificativo que desee y a quien quiera,
y en el fondo estamos deseando terminar lo antes posible.
Pero para mí dentro de esos
partidos estelares, sé que pueden tildarme de pelota o algo peor por lo que voy
a decir, es el que juego con mujeres y muy a mi pesar, pocas veces por cierto. Probablemente,
seamos sinceros, en esto hay bastante machismo.
Jugar con ellas es más relajado,
nunca se enfadan, no se creen ni las más fuertes ni las mejores; tienen muy
claro sus objetivos y aunque se exigen, nunca lo hacen más de lo necesario. Van
siempre por la calle, al tran tran, y jamás pierden bolas. Tienen un swing
fluido y suave. Un partido con estas actitudes, te transmite tranquilidad y paz.
Y que conste que son muy competitivas, pero ciertamente menos que nosotros. Será
la naturaleza humana, sospecho.
A propósito de esto, no entiendo porque
en muchos torneos se empeñan en hacer diferentes categorías entre mujeres y
hombres, con clasificaciones distintas y con premios diferenciados. Que yo sepa
al golf se juega por hándicap, con salidas desde diferente sitio –tees de rojas
para ellas y amarillas para nosotros- para compensar posibles diferencias
físicas, así que esa discriminación –aunque sea positiva pero algo machista- ni
la entiendo ni la comparto.
Bueno, desde aquí quiero mandar un
beso a mis “estelares” compañeras de juego, mis albatrillas –Begoña, Chus, Pilar, María- y a las que las considero
también como tal, Maite y Teresa con las que siempre, siempre es un placer
jugar.
Espero seguir jugando muchas más
veces en Partidos Estelares con mujeres, si ellas me aceptan por supuesto. viernes, 27 de marzo de 2015
EL ANSIADO “HÁNDICAP”, Y?...
Como casi todo el mundo sabe, en el
golf la manera de estar “clasificado” es por el hándicap.
Cuando uno empieza a dar clases solo
espera que le den cuanto antes el ansiado “hándicap” y… poder a salir al campo
a jugar. Y después cuando ya nos hacen la
pregunta típica de ¿tú qué hándicap tienes?, es cuando nos sentimos realmente
jugadores de golf de pleno derecho.
Los campos se diseñan para realizarlos
en un determinado número de golpes en total, es lo que se denomina el par del
campo, que generalmente es 72. A grosso modo y sin contar la dificultad del
campo o “slope”, el hándicap se puede definir como el número de golpes de más que
deberíamos dar sobre el par del campo. A mayor hándicap mayor número de golpes
y vivecersa.
El objeto del hándicap es que sea
un fiel reflejo del nivel de juego de los jugadores, para que puedan competir
entre sí en igualdad de condiciones jugadores con diferente nivel, equilibrando
el resultado con el hándicap de cada uno.
La idea es muy acertada desde luego,
pero personalmente creo que el hándicap no es un fiel reflejo del “nivel real” de
golf de cada uno. Y me explico. Ese maldito, o bendito según se mire, hándicap,
solo se refleja eso, los golpes, un simple número, un resultado sin más, pero
no expresa otras cosas tan importantes y elementales en el juego del golf, como
son el conocimiento de las reglas, el saber comportarse en el campo, las reglas
de etiqueta, etc… que si dan nuestro
nivel real de golf. No debería reflejar solo el número de golpes que hemos
hecho en una vuelta, sino algo más general.
Todos hemos jugado alguna vez con alguien
de hándicap bajo –la elite del golf amateur-, con un swing más o menos aceptable
y bonito, pero cuyas formas en el campo dejaban mucho que desear, sin saber comportarse,
sin saber droparse, siendo algo “flexibles” en la aplicación de las reglas por
su desconocimiento, o no, y que quizás por ello ese hándicap tan bajo. Esto es inaceptable
en mi opinión.
Para mí el golf es algo más que simplemente
golpes, aunque es cierto y no voy a negarlo que con ellos se ganen torneos y
cañas los fines de semana a los amigos.
Un idea absurda que se
me ocurre podría ser la de jugar alguna vez, en ver quien rastrilla mejor los
bunkers, ver quien se dropa o alivia mejor, ver quien conoce mejor las reglas y
no en ver quien hace menos golpes. Sé que es una solemne tontería, lo reconozco
y pido perdón por ello, pero lo dejo como una reflexión.
martes, 20 de enero de 2015
SENTIDO COMÚN
Aunque se suele decir que es el
menos común de los sentidos, por fin se ha aplicado el “sentido común” en el asunto
del campo de golf de Saldaña.
Viene esto al caso porque
recientemente su Señoría ha dictado “medidas cautelares” en el proceso judicial
abierto, y con el fin de no perjudicar tanto a jugadores como a empleados, el
acceso al campo ha sido despejado y es ya una realidad. Durante varios meses no
ha sido posible por ciertas “actuaciones coercitivas” que bloqueaban la entrada.
Sin entrar a valorar el fondo del
asunto, Dios me libre, pero como parte sufridora y por tanto con opinión, creo
que parece totalmente obvio y evidente lo injusto de ocasionar un perjuicio innecesario
a terceras personas ajenas al mismo y que nada tienen que ver en él. Durante
bastante tiempo los que hemos ido a jugar, hemos sufrido sin comerlo ni beberlo
y de manera arbitraria, las consecuencias de dichas “actuaciones”, teniendo
grandes dificultades para el acceso al campo, haciéndolo por caminos vecinales,
o en el peor de los casos incluso sin él, al estar bloqueada la entrada por
diverso material.
Esperemos que de una vez por todas se
reconduzca la enrarecida situación y todo vuelva a la normalidad, se use el sentido
común claro, y si hay que resolver asuntos pendientes que sea en otras
instancias y no con medidas sibilinas, pero sin ocasionar daños injustos.
Evidentemente es solo mi opinión y
por supuesto mi deseo personal, pero imagino que compartido con más jugadores
que como yo solo queremos jugar al golf tranquilamente.
Lo dicho, seamos sensatos aunque
sea por una vez, que reine la cordura y en fin que podamos jugar al golf en paz
de una vez por todas. Ah y por favor que no paguen justos por pecadores.
jueves, 13 de noviembre de 2014
FLEXIBILIDAD EN EL GOLF
Como decía mi amigo el Breta “cuando
una norma se flexibiliza tiende a desaparecer”. Esto viene a cuento porque en
los últimos años el golf ha tendido demasiado a flexibilizarse haciéndose mucho
más comercial, cosa entendible por otra parte dados los tiempos que corren, cambiando
muchas formas de actuación que le habían hecho distinto, flexibilizándolas o incluso
desapareciendo en el peor de los casos. Ejemplos hay muchos y todos tenemos
alguno en la cabeza.
Desgraciadamente se confunde el
rigor con las trabas.
Empezando por la obtención del
hándicap, que lamentablemente es solo cuestión de dar un número mínimo de
clases y…. “violà” ya tenemos 36 o en algunos casos el 28.Y sin tener ni
pajolera idea de normas de etiqueta, de reglas de golf y sobre todo de saber
comportarse por el campo, muy importante por lo que afecta a todos los demás, uno
ya está preparado y dispuesto para jugar al golf, o a algo parecido.
De los torneos que se puede decir,
desde escoger los horarios de salida- el famoso “pronto por favor”- y no jugar
cuando a uno le toque por su hándicap; a los partidos de amigos, porque claro hay
gente que solo puede jugar con ellos -así luego esos resultados espectaculares
-. También es habitual apuntarse y luego sin avisar y sin motivo alguno no
aparecer a jugar; y aunque en menor medida, pero pasa, el retirarse ante la
imposibilidad de acabar el recorrido por un compromiso adquirido, aún sabiéndolo
con anterioridad por supuesto, o lo que es casi peor, retirarse por ir jugando
mal y no querer entregar la tarjeta por vergüenza al “ridículo” del resultado.
Son comportamientos que no deberían
de ser tan habituales, solo en casos excepcionales.
Por último y muy importante es la
relajación en el cumplimiento del tiempo necesario para jugar un hoyo y por
tanto para terminar un recorrido. Tanto es así que incluso en algunas tarjetas
de recorridos de algunos campos viene ya indicado el tiempo prefijado para cada
hoyo. No es de recibo la perdida continuada de hoyos en algunas partidas, con
el consiguiente atasco y la desesperación para los demás. Se debería controlar rigurosamente,
dando los oportunos avisos e incluso con descalificación en los torneos por
perdida de hoyos. Se ha dado el caso reciente de que el ganador de un torneo
iba en un partido que perdió varios hoyos, ralentizando el mismo y sin tener
ninguna advertencia.
Aunque pueda parecer una
crítica no lo es, es solo una reflexión en voz alta para que esto no se nos
vaya de las manos. Seamos serios.
lunes, 22 de septiembre de 2014
“ESCAPADAS GOLFISTICAS”, QUE NO GOLFERAS
Prácticamente todas las provincias
españolas tienen uno o varios campos de golf. Y aunque estamos en tiempos de
crisis (estos políticuchos se empeñen en decirnos que ya no) y el bolsillo no
está muy boyante, el hacerse de vez en cuando una “escapada golfística”, que no
golferas para los malpensados, es una de las cosas más agradables que tiene
este deporte.
Las escapadas de un solo día son las
más asequibles lógicamente, el desplazamiento es corto y el reparto de los
gastos del mismo las hace más llevaderas. Además entre clubs de campos próximos
hay acuerdos muy buenos, con green fees y comidas que invitan a darte un
capricho de vez en cuando (sobre unos 25 euros). Es muy recomendable, si se
puede claro, ir a pasar el día a algunos campos cercanos como Rioja Alta en
Logroño, Larrabea en Vitoria o Laukariz en Bilbao, a no más de una hora y media
de viaje, en los que además de ser unos campos espectaculares, el trato es
magnífico y se come pero que muy bien. Hay que aprovechar las fiestas locales o
tomarse un día libre, merece la pena de verdad. Yo en breve lo haré, eso espero
jeje
Ni que decir tiene que ya pasarse
unos días fuera de aquí jugando al golf es bastante mejor. Algún puentecito de
los que tenemos invita a ir un poco más lejos y aprovechar alguna de las
increíbles ofertas existentes. Recientemente lo he podido comprobar, ya que
algunos “albatros” nos hemos ido al Balneario de Mondariz en Pontevedra a jugar
un torneo organizado por Golfspain con todo incluido; green fees, polo, bolas,
tentempié, cenas (una de ellas mariscada, con unas pedazo cigalas ummm), hotel
y desayuno buffet, e incluso una degustación de gin tonics ¿qué buenos verdad albatrillas?
(400 euros los 3 días). Si se puede, no es nada caro. Sería una “gran escapada”
como las que hace ya tiempo la “Peñita” disfrutaba varias veces al año. Listos
ellos sí señor.
Todo depende del bolsillo de cada uno,
pero lo que es claro que ningún otro deporte te da estas posibilidades, así que
intentemos aprovecharlas. Venga entonces, empecemos por comprarnos una hucha en
los chinos y después tacita a tacita a meter eurillos en ella. Allí os espero,
porque yo ya he empezado a ahorrar.
jueves, 19 de junio de 2014
UN POQUITO DE...CORTESIA, ¡¡¡POR FAVOR!!!
Son varios los amigos que me han
sugerido escribir sobre la falta de… CORTESÍA (por no decir educación) en el
campo de golf. Aunque ya escribí algo en algunos artículos anteriores, especialmente
sobre el rastrillado de los bunker y el arreglo de piques, creo que es hora de
darnos un nuevo toque de atención (me incluyo por supuesto) y comportarnos con
mas educación teniendo en cuenta las normas de etiqueta.
Según la definición de la Real
Academia de la Lengua, la CORTESÍA es una “demostración
o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a
otra persona”, y según Wikipedia, la CORTESÍA es un “comportamiento
humano de buena costumbre; en la mejor expresión es el uso práctico de las
buenas costumbres o las normas de etiqueta”. Estas dos definiciones ya
por si solas son muy demostrativas, hagamos lo que dicen de una vez por todas y
por respeto a otros jugadores comportémonos con buenas costumbres en un campo
de golf.
No es de recibo entrar en un bunker
y sufrir la falta de rastrillado, no solo del sitio donde cae la bola sino
también de todas las huellas que dejamos al movernos por él; me contaba uno de
esos amigos que en una ocasión llamo la atención a una persona al ver que no
rastrillaba y la respuesta fue que no lo hacía para no perder tiempo y
paralizar el hoyo ¿es así Antonio?, pero qué tontería ¿no? Además de no
arreglar los piques, y mira que es fácil eh; hay otros hechos cada vez más
habituales, el no dejar las estacas de señalización y de prohibición de paso colocadas
en su sitio una vez efectuado el golpe, el tirar las cajas de bolas vacías por
el campo, el no recoger los tees rotos en las salidas de los hoyos, y alguna
más que todos recordamos ahora.
Pongámonos manos a la obra en esto
de la CORTESÍA, que será mejor para todos sin duda alguna, y a los clubs,
también responsables por supuesto, solo decirles que hagan exigir el
cumplimiento de estas normas tomando las medidas oportunas que estén en su
mano, que son bastantes, incluso las disciplinarias si fuera preciso.
lunes, 5 de mayo de 2014
SE ACABÓ LA HIBERNACIÓN Y VOLVEMOS ¡¡¡A JUGAR!!!
Pasada ya la época de hibernación
golfística, unos 6 meses más o menos -como la de los osos polares- en este
nuestro gélido Burgos, recibimos con gran alegría el mayo “florido y hermoso”
donde a partir de ahora poder disfrutar por fin de nuestros campos de golf. Que
largo se hace el invierno, ¿verdad? Así como decía Joaquín Prats en aquel
famoso programa de televisión, volvemos ¡¡¡a jugarrrrrrrr!!!, porque hasta
ahora no lo hemos hecho ya que solo han sido paseos por el campo para
oxigenarse un poco.
También hay que reciclarse
técnicamente. Es un buen momento, siempre lo es desde luego, para ir a la
cancha de prácticas y tirar algún cubito de bolas; es incluso recomendable dar
unas cuantas clases, porque con el frio que hemos pasado uno pierde hasta la
poca técnica que tiene. Hay que pedir hora en el taller de los Ander, Guaty,
Tomás, Dani, Carlos o Miguel Ángel, para una buena puesta a punto y cambio de
aceite golfístico. Tenemos que pasar la ITV del juego lo antes y lo mejor posible.
Hay que rebuscar en el trastero y
ver donde guardamos la ropa más ligerita y apropiada para estas épocas que nos
van a venir de una vez por todas. Esos polos de manga corta, que me decís de las
bermuditas eh, las gafas de sol, la cremita para el bronceado, uysss que bien, o
sea un cambio total en el fondo de armario.
De todas formas no cantemos
victoria por si las moscas, porque el refranero castellano es sabio y tiene
toda la razón, y más o menos dice que “hasta el cuarenta de mayo no te quites
el sayo”, y lo cierto es que todavía hace un fresquito de mucho cuidado.
viernes, 28 de febrero de 2014
“ENDORFIGOLF”
De casi todos es sabido que hay
unas hormonas corporales que actúan como analgésico y euforizante mental, que
en su liberación producen una gran sensación de felicidad, son en efecto las señoras
ENDORFINAS.
Hay varias formas de producir esta llamada
“droga de la felicidad” y entre una de ellas se encuentra el jugar al golf, según
estudios realizados. ¿Sorprendido eh? Son varios los motivos que hacen que
jugando sintamos ese efecto de felicidad, aunque a veces es más bien de
frustración dado los resultados obtenidos, siendo esta placentera sensación una
de las razones por las que nos engancha tanto este maldito juego, digo yo.
Otro buen estimulante que produce
endorfinas es la RISA. Y no me digáis que jugando al golf nunca os reis porque
no os creo, yo desde luego lo hago, sobre todo al ver lo malos que somos. Claro,
a menos que seáis unos amargados o que os lo toméis demasiado en serio. Unas
“jarrillas” de salida, un buen “rabazo” en mitad de la calle, sin contar una
bola en el bosque, o en el lago, o un fuera de límites, son a veces motivos de
risa, aunque sea contenida. Venga decid la verdad eh!! sobre todo si hay
cañitas de por medio.
Las RELACIONES HUMANAS es otra de
las razones que hacen que nos sintamos felices en esas horas de golf. Nunca se
juega solo y en esas casi 5 horas compartimos bastantes cosas, vivencias,
charlas, chistes, cotilleos, etc. Bueno y si estas relaciones llegan a mas ni
te cuento, porque hay veces que alguna parejita tarda mucho en encontrar una
bola perdida en el bosque, uy uy uy, jaja.
Todo esto sin contar con el DESAFIO
DEL JUEGO, al poder competir con gente mejor; o el DESAFIO MENTAL, al tener que
superar las muchas trampas y situaciones que ocurren durante el juego, calculo
de distancias, elección de palo, etc que son muy saludables para mover la
materia gris del cerebro, y hacen se liberen hormonas a mogollón.
Bueno resumiendo, que el
golf produce endorfinas para dar y tomar, así que bendito sea este juego
nuestro, el ENDORFIGOLF.
miércoles, 1 de enero de 2014
JUGAR SOLO? NO GRACIAS
Al golf se puede jugar solo o hasta
cuatro jugadores máximo, aunque a veces no nos deberían dejar jugar a ninguno por
lo mal que lo hacemos.
Seguramente alguna vez lo hayamos
hecho, me refiero a jugar al golf nosotros solos, pero a mí me parece algo
aburrido al que le falta un ingrediente importante como es la compañía, ya que
es el único deporte en que se puede hablar mientras se va jugando. Solo si te
lo planteas como un entrenamiento puede tener algo de interesante. En este caso
normalmente uno empieza seriamente, jugando dos bolas y apuntando el resultado
de cada una de ellas como si fueran dos partidas diferentes, pero llega un
momento en el que los golpes no son todo lo buenos y se empieza por repetirlos,
en otros casos la bola se va a un sitio difícil de jugar y uno se la coloca mejor,
y así se van haciendo poco a poco trampillas sin importancia, que al final hace
que los resultados sean tan excelentes como falsos. Además, a los que no vemos
bien, es una gran ayuda para ver y encontrar las bolas.
En todos los campos habrá grupos de
juego e imagino que hasta a algunos se les habrá puesto un nombre cariñoso, en
Saldaña y Lerma están los Rubios, los Gorruchos, los Reguladores, los Divinos, y
la gran Peñita como no. No me puedo olvidar de mi grupo los Albatros claro -de
ahí el título de esta columna de golf que escribo con mucha osadía y sin ninguna
pretensión por mi parte- y con los que
me encanta jugar. Mis “albatrillas”, Chus, Begoña, María, Pilar y últimamente
Mar, y como no los “albatrillos”, Andrés, Javi, Mauri, Miguel Ángel, y los
incorporados después Susilla, Roberto y José Mari, no pudiendo olvidarme de los
que lo dejaron, Adela y Marce, el Delgado, y el Breta, que no se me podían
olvidar y a los que se les echa de menos.
Disfrutar de los amigos y lo dicho,
jugar solo? no gracias.
miércoles, 16 de octubre de 2013
CRISIS, Y NO DE JUEGO PRECISAMENTE
Crisis? What Crisis?, como el título del álbum del grupo británico Supertramp de los años setenta, esa es la pregunta que se hacen algunos políticos porque no la sufren en sus carnes, y aunque la nieguen o la llamen “recesión” o “crecimiento negativo” lo cierto y obvio es que estamos en inmersos en una gran CRISIS. Lógicamente también afecta al mundo del golf.
El número de licencias federativas ha sufrido una disminución muy importante en estos últimos años. De los 335.000 jugadores federados en enero del año 2010 hemos pasado a los 300.000 en enero del año 2013, además con una bajada en picado de casi el 9% en los cinco primeros meses de este año, llegando a estar federados actualmente unos 285.000 jugadores, casi como en al año 2006. La crisis hace que cada vez seamos menos los que jugamos.
Las empresas patrocinadoras ya no pueden destinar lo que hace unos años venían haciendo para organizar torneos de golf. No solo en el ámbito amateur, como se apuntaba con cierta añoranza en el artículo anterior por ser pocos y sin ningún atractivo, sino también para los jugadores profesionales, en parte porque las administraciones públicas (Junta de Andalucía, Diputación de Castellón, etc) tampoco destinan ya ningún fondo a estos fines y si a “otros”. Por poner un ejemplo, en España hace unos cuatro años se organizaban seis torneos internacionales para profesionales del European Tour y durante este año solo uno y gracias.
Vemos con pesar como se cierra algún campo de golf, o como se dejan de realizar adecuadamente los cuidados de los campos y sus instalaciones, pues el mantenimiento es costoso y las plantillas reducidas. A pesar de que los green fees tengan precios de hace 10 años y haya ofertas chollo combinando estancias en hoteles y golf, cada vez se juega menos. Esto es evidente. Es difícil, pero hay que hacer grandes esfuerzos imaginativos, tanto desde la federación como desde los mismos clubs e inventarse fórmulas geniales para evitar este descenso de practicantes.
Por último las tiendas de material de golf, incluidas las de los propios campos y las de las áreas deportivas de las grandes superficies, o cierran o están bajo mínimos, no hay más que echar una mirada.
Lo dicho, el golf está en crisis, y no de juego precisamente, esperemos que pase rápido el chaparrón y veamos pronto los anunciados “brotes verdes” de la recuperación y volver prontito a la ansiada normalidad de hace unos años. Mientras apretarse el cinturón y jugar de vez en cuando.
sábado, 10 de agosto de 2013
AQUELLOS MARAVILLOSOS......TORNEOS
Los que ya llevamos algunos años jugando al golf recordamos con cierta melancolía las buenas épocas de los torneos. Empezaban en el mes de mayo y duraban hasta final de octubre, con el mes de agosto de descanso, todos los sábados y domingos. Eran otros tiempos en el que había muchas empresas patrocinadoras.
Quien no recuerda en primer lugar, en los torneos locales, el Antolín, el de más afluencia de participantes sin duda alguna y que se realizaba en dos días; el Pérgola, famoso por las gorras de colores de regalo; el Perodri, con el sorteo de un anillo de brillantes; los de los colectivos de Médicos y de Aparejadores; el Unicef; y un largo etcétera. Entre los torneos que se realizaban en circuito nacional hay que destacar sin duda, el Viajes Halcón, con muy buenos viajes en el sorteo, recuerdo uno de una semanita a Cuba y a quien le toco; el incombustible Gambito, que aún perdura a pesar de la crisis y que con una carpa de avituallamiento en el tee del 9 y una degustación posterior de gin tonics, es de lo más jugados; el Rolex, cuyo premio era un “peruco” de la marca y al que asistían muchos “emboscados” de otras provincias; los de la marcas de coches, BWM, Audi, Volvo, cuyas finales nacionales se jugaban en auténticos campazos, en fin, la lista sería larga y todos empezamos a recordarlos con melancolía.
El ambiente en el club esos días era algo especial, nada más llegar al aparcamiento se veían banderolas, cartelones, coches de muestra, etc... En la casa club azafatas dándote la bienvenida que te obsequiaban con lo que ahora se llama “welcome pack”, consistente fundamentalmente en un polo conmemorativo –todavía tenemos en casa alguno sin estrenar-, la correspondiente caja de bolas, y algún que otro accesorio golfístico -arreglapiques, bolsas de viaje, paraguas, gorras, toallas, etc.- para nuestro ajuar golfístico. ¡¡Si es que daba gusto apuntarse solo por lo que te daban!!
En el vestuario se notaba cierta inquietud, y en el putting green reinaba un tenso silencio esperando la hora de la salida en el tee del 1. A medio recorrido no podía faltar el famoso bocata de lomo. Una vez acabado, las listas provisionales en el tablón de anuncio congregaban a los curiosos y los que tenían oportunidad de ganar el torneo.
Y por fin la entrega de premios y sobre todo el deseado sorteo de regalos, en el que todos esperábamos impacientes oír nuestro nombre, y sino gritar ¡¡aguaaa!! por la ausencia de un nombrado y así tener una nueva oportunidad. ¡¡Vaya sorteos, vaya regalos!!
Bueno pues con agradecimiento a los patrocinadores pasados y presentes, solo nos queda recordar, no sin cierta nostalgia y como el título de la famosa serie de televisión, AQUELLOS MARAVILLOSOS… TORNEOS.
Quien no recuerda en primer lugar, en los torneos locales, el Antolín, el de más afluencia de participantes sin duda alguna y que se realizaba en dos días; el Pérgola, famoso por las gorras de colores de regalo; el Perodri, con el sorteo de un anillo de brillantes; los de los colectivos de Médicos y de Aparejadores; el Unicef; y un largo etcétera. Entre los torneos que se realizaban en circuito nacional hay que destacar sin duda, el Viajes Halcón, con muy buenos viajes en el sorteo, recuerdo uno de una semanita a Cuba y a quien le toco; el incombustible Gambito, que aún perdura a pesar de la crisis y que con una carpa de avituallamiento en el tee del 9 y una degustación posterior de gin tonics, es de lo más jugados; el Rolex, cuyo premio era un “peruco” de la marca y al que asistían muchos “emboscados” de otras provincias; los de la marcas de coches, BWM, Audi, Volvo, cuyas finales nacionales se jugaban en auténticos campazos, en fin, la lista sería larga y todos empezamos a recordarlos con melancolía.
El ambiente en el club esos días era algo especial, nada más llegar al aparcamiento se veían banderolas, cartelones, coches de muestra, etc... En la casa club azafatas dándote la bienvenida que te obsequiaban con lo que ahora se llama “welcome pack”, consistente fundamentalmente en un polo conmemorativo –todavía tenemos en casa alguno sin estrenar-, la correspondiente caja de bolas, y algún que otro accesorio golfístico -arreglapiques, bolsas de viaje, paraguas, gorras, toallas, etc.- para nuestro ajuar golfístico. ¡¡Si es que daba gusto apuntarse solo por lo que te daban!!
En el vestuario se notaba cierta inquietud, y en el putting green reinaba un tenso silencio esperando la hora de la salida en el tee del 1. A medio recorrido no podía faltar el famoso bocata de lomo. Una vez acabado, las listas provisionales en el tablón de anuncio congregaban a los curiosos y los que tenían oportunidad de ganar el torneo.
Y por fin la entrega de premios y sobre todo el deseado sorteo de regalos, en el que todos esperábamos impacientes oír nuestro nombre, y sino gritar ¡¡aguaaa!! por la ausencia de un nombrado y así tener una nueva oportunidad. ¡¡Vaya sorteos, vaya regalos!!
Bueno pues con agradecimiento a los patrocinadores pasados y presentes, solo nos queda recordar, no sin cierta nostalgia y como el título de la famosa serie de televisión, AQUELLOS MARAVILLOSOS… TORNEOS.
lunes, 17 de junio de 2013
HOYO 19, EL MÁS EMBLEMATICO
Todos los campos de golf tienen unos hoyos que, o bien por su belleza, o por su dificultad, o por sus vistas, o por su entorno, o por un sinfín de detalles, hacen que destaquen sobre el resto y que estos pasen mucho más desapercibidos. Incluso hay algunos que se convierten en los hoyos emblemáticos del campo y hasta se suelen utilizar como sus distintivos, el árbol del hoyo 18 de Pebble Beach en California, el faro del hoyo 9 de Turnberry en Escocia, etc.
En nuestros campos seguro que todos tenemos algunos y ahora nos acordamos de ellos. Pero si hay uno, que en todos los campos destaca sobre los demás y que sin duda es el más emblemático es… el HOYO 19, o sea el bar del campo jeje. ¿A que si? en ese coincidimos eh!!
No hay duda que es el hoyo que tiene la mejor calle, el mejor green, incluso la mejor vista jeje, pero casi siempre lo que tiene es la mejor barra de pinchos. Es el hándicap más fácil. Da gusto jugarlo.
En él se hacen los comentarios del juego, se recuerdan los buenos - muy pocos por cierto- y malos golpes incluso escenificándolos, se revisan de nuevo las tarjetas porque siempre hay problemas en la suma de los puntos, se pagan por quien corresponda las cañas y los pinchos de la partida, por supuesto se pagan también las correspondientes “jarilllas” si las hay, y se discute, con vehemencia por supuesto porque todos tenemos la razón, sobre la aplicación de las reglas en alguna situación ocurrida en el campo.
En lo que estaremos siempre todos de acuerdo es en ser de los “Amigos del HOYO 19”.
viernes, 19 de abril de 2013
AUGUSTA, CAMPO MASTERS
Entre los motivos por los que uno puede aficionarse a jugar al golf, hay uno que aunque no se entienda nada del juego tiene su peso. Me refiero a los campos de golf. Es el único deporte que se desarrolla íntegramente en la misma naturaleza, entre árboles, plantas, lagos, etc.
Es un campo con personalidad y en el que todo es impactante. Flanqueando el camino de entrada hay plantados 60 magnolios, árboles característicos del campo, que dan nombre a la MAGNOLIA LANE que llega hasta la casa club y cuyas flores se han convertido en uno de los elementos más reconocibles del mismo. Cada hoyo tiene el nombre de la flor, arbusto o árbol que destaca alrededor de sus calles o greenes; así el hoyo 5 “Magnolia”, el hoyo 10 “Camelia”, el hoyo 13 “Azalea”, pasando por el Jazmín, Olivo, Cerezo, Abeto, Acebo y así hasta los 18 hoyos. Sus bunkers son de polvo de mármol blanco, que contrasta con el verde las calles y greenes. La zona más bonita y más temida del campo es el AMEN CORNER, formada por los hoyos 11,12 y 13, de un colorido asombroso.
A mí hace más de 25 años el campo me engancho. Si saber lo que era este deporte que ahora me apasiona, ver por televisión esas imágenes hizo que me aficionase a verlo y luego a practicarlo.
Las palabras de Olazábal son significativas “Si tuviese que escoger la última vuelta de golf de mi vida sería sin duda alguna en el MASTERS DE AUGUSTA”.
Lamentablemente nos tendremos que quedar con las imágenes, eso sí y soñar en jugar algún día en AUGUSTA, mientras conformarnos con nuestros campos que no están nada mal.
domingo, 17 de febrero de 2013
EMOCIONES “RYDER”
Han pasado casi 6 meses desde que el equipo europeo ganase el trofeo más emblemático y deseado para un jugador profesional de golf, la “RYDER CUP”.
Para que se sepa, es después de las olimpiadas y del mundial de fútbol el acontecimiento deportivo más seguido, unos 60.000 espectadores a diario y en directo, y unos 400 millones por televisión, ¡¡una barbaridad!!, comparando su duración de 3 días. Y eso que el golf es un deporte aparentemente minoritario y elitista, que si no llega a serlo a saber cuál sería su repercusión.
Creo que los apasionados a este deporte ya conocemos lo que este confrontamiento golfístico entre los equipos de Europa y USA engancha, pero para los no aficionados puede ser totalmente incomprensible pues parece que el golf no trasmite nada al considerarlo frío y distante. Nada más lejos de la realidad desde luego, el ambiente es algo increíble y te llega emocionar.
Esta 39º edición celebrada en el campo de Medinah, cerca de Chicago en el estado de Illinois, ha sido sin lugar a dudas la más emocionante de todas las que se recuerden. Con muchas connotaciones emocionales - el recuerdo de Seve - y una tensión indescriptible con la remontada fantástica del último día.
Quien no lo pudo ver en directo, tiene una oportunidad de hacerlo con el magnífico reportaje realizado por Canal + Golf, y titulado muy acertadamente “El milagro de Medinah” pues desde luego que lo fue la remontada realizada. Es muy recomendable poder verlo o descargarlo de Youtube y disfrutar sin ningún género de dudas las emociones “RYDER” que se trasmiten aun sabiendo el increíble resultado.
Lástima que se celebre cada dos años, así que a esperar al año que viene en Escocia y mientras a ver el reportaje y disfrutar.
viernes, 14 de diciembre de 2012
EL PEQUEÑO OBJETO
Terminando con el repaso a los objetos que se utilizan en el juego del golf, hay uno que cada vez se está usando menos por lo que se ve en los greenes. Es ese de forma redonda, que a lo mejor ya ni lo tenemos en la bolsa, y mucho menos lo llevamos en el bolsillo del pantalón. Lo regalaban antes en los torneos con el arreglapiques y con la bolsa de tees, ¿os acordaís?
Ahí va una pista, la regla 20.1 indica que: “La posición de una bola que ha de levantarse DEBERÍA marcarse colocando un MARCADOR DE BOLA, una pequeña moneda u otro objeto similar inmediatamente detrás de la bola”.
Va siendo cada vez más habitual ver la superficie de los greenes rayadas o con agujeros del tamaño de un tee, además de los piques. Está claro que es porque la bola se marca de diferentes maneras, con flechas, cruces o poniendo un tee, que aunque pueda estar admitido, pues la regla dice claramente “debería” y no “deberá”, lo cierto es que luego especifica la manera correcta de hacerlo, y ahí aclara que con un objeto similar a una moneda, o sea un MARCADOR de forma normalmente redonda, y no dice nada de rayar o de utilizar otros objetos punzantes.
Da la impresión que todo es debido a esa desidia que va imperando poco a poco en este deporte, da igual no rastrillar los bunkers, no reponer las chuletas en las calles, no arreglar los piques en los greenes, no droparse bien marcando con tees la zona en donde jugar, no dar el paso, no jugar con algo de silencio, etc... añadiendo ahora lo del MARCADOR. Bueno a lo mejor es exagerado, pero por desgracia va ocurriendo muy a menudo.
Se van perdiendo muchas cosas que al golf le hacían diferente y que por algo se han llamado Normas de Etiqueta, no nos cuesta nada llevar un MARCADOR, que es un objeto muy pequeño que ni pesa ni molesta.
martes, 16 de octubre de 2012
¡¡ JARRILLAS !!
A quien no le ha pasado alguna vez, bueno y más de una claro, que en ese primer golpe desde la salida del hoyo, concentrado en mandar la bola lo más lejos posible, no hemos llegado ni al tee de las chicas, ese fatídico tee de color rojo.
Después del “brutal” impacto a la bola, el camotón dado hace que la bola vaya rodando poquito a poco y lentamente, como en los dibujos animados, no haciendo la distancia deseada, a veces ronda los 2 centímetros jaja, o incluso para mas sorna y desgracia nuestra la bola queda por detrás de las barras de salida, por un inverosímil retroceso o un rechace contra un árbol, y entonces hemos oído decir por detrás nuestro, con algarabía, risas y mofa eso de ¡¡¡ JARILLASSSSSS!!!.¡Qué horror!, ¿pero cómo es posible hacer esto? nos preguntamos lamentándonos amargamente, mientras nuestros graciosos compañeros de partida siguen con las bromitas, que si un bonito swing, que si un golpazo, que vaya approach, haciendo a la vez un gesto con la mano como el del logo de Cruzcampo.
A veces la bola se queda cerca del fatídico tee, creando dudas, y hay que sacar el “jarrillómetro” y ver si por escasos centímetros hemos sobrepasado la marca roja. Si ha sido así, puff que satisfacción, incluso más que si hubiésemos pegado un driver de 300 mts. Hemos salvado otro hoyo sin pagar cañas y eso se agradece.
Si es que ponen las barras rojas con muy mala idea, muy lejos, como vamos a llegar a pasarlas, que se creen. Yo he visto dar hasta 3 golpes para sobrepasarlas, y claro el amigo en cuestión se ha quedado como “El Jarris”, aunque ya las pase de sobra.
Ojo que nadie está libre y todos somos carne de jarrillas, así que menos guasa, que el destino es muy cruel y vengativo. Pero mientras, a disfrutar de esa cañita gratis o varias, que a veces se acumulan.
viernes, 10 de agosto de 2012
¿QUE HIERRO TIRO?, PUES UN 7
En la bolsa de golf todos llevamos un hierro que es como la famosa navaja suiza multiusos de Victorinox, que vale para todo y para cualquier situación, seguro que lo utilizaría hasta el mismísimo MacGiver en sus películas si jugase.
Cuando empezamos en esto del golf, en las primeras clases siempre lo hacemos con un hierro 7, ¿por qué será?, es un misterio sin descubrir todavía.
Creemos que solo se juega al golf con este hierro y nos vamos haciendo a él desde un principio, pero los problemas vendrán cuando tengamos que utilizar el resto de los hierros y entonces las dudas sobre cual tirar empezarán a surgir.
En esos momentos iniciales uno se siente muy a gusto con él y se le va cogiendo cariño, es el compañero infatigable en la cancha de prácticas, es el principio de una larga amistad. Se van dando golpecitos de unos 100 mts, pero vemos que con el resto de los palos también ¿entonces para qué sirven los demás?, quien no se ha hecho alguna vez esta pregunta.
Bueno, y como a todos nos habrá pasado después hay días que uno no le da ni a un bote, se pierde el swing, eso se dice, y la confianza ¿qué hacer entonces?, muy fácil, volver a jugar solo con el hierro 7 y poco a poco empezar a recuperar esas sensaciones perdidas y reencontrarnos con nuestro swing perdido.
Tengo un amigo que ha jugado hoyos completos con el hierro 7 y con muy buenos resultados doy fe, ¿tengo razón Miguel?
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